El silencio. Palabras que agonizan en la garganta, que no nacen. Los "¿por qué?" sin respuesta. Mensajes vacíos y de dudas la mente llena. El grito sin eco. Las acciones sin ejecutar.
La resignación. Los pensamientos rumiantes que desgastan. Recuerdos en loop. Los "¿Y qué si...?". Ciclos eternos de lo que era posible, las certezas de que nada lo fue. Fingir tener el control..."hacerlo mientras" no sea solo actuación sino un acto de supervivencia cotidiano.
El olvido. Respetar el tiempo, asumir el proceso. Ser responsable de cada pensamiento. Respirar, avanzar, repetir. El silencio es también una respuesta. Soltar amarras. Continuar.